Crónicas de los tiempos: El Desastre de Rancagua de 1814

Crónicas de los tiempos: El Desastre de Rancagua de 1814

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Por: Hugo Rodríguez Bernal

Estando en la semana de aniversario de aquel terrible combate entre los partidarios de la Independencia, conocidos como los Patriotas contra los que deseaban que Chile siguiera siendo una Capitanía general, el Reino de Chile gobernado desde España por una monarquía decadente y oscura. Siendo Chile solo una remota provincia de un gran imperio, débil y frágil en términos militares, contra una súper potencia mundial de su tiempo, como era España. Pero acá divididos por diferentes circunstancias, los patriotas seguían algunos al prócer José Miguel Carrera, de familia importante en la época muy ágil, nervioso y diríamos en esta época un poco “acelerado” y otros los seguidores del tranquilo, frio y calculador Bernardo O’Higgins, integrante de una Logia con participación de varios otros líderes de la Independencia americana, como don Francisco de Miranda, Gervasio Artigas y José de San Martín.

Existía desde 1810 una organización interna en Chile derivada de la invasión napoleónica a España de 1808, primero con la Junta de Gobierno de don Mateo de Toro y Zambrano, luego con el gobierno del Primer Congreso Nacional y posteriormente los gobiernos de Carrera. Pero desde el Virreynato del Perú , principal foco de fuerzas realistas de América enviaron, soldados, armas, vituallas, dinero y todo lo que fuera necesario para acabar con estos atisbos de nacionalismos y de extrañas independencias que están circulando por las colonias de ultramar.

La división entre los patriotas más las fuerzas reunidas por los brigadieres hispanos en el sur de Chile dieron la victoria momentánea a las tropas realistas en la batalla decisiva de Rancagua. José Miguel Carrera corrió a Santiago en busca de refuerzos para O’Higgins arrinconado en la Plaza de las cuatro calles de Rancagua, pero aunque llegó ese dos de Octubre hasta las cercanías de la ciudad, no presentó combate por la retaguardia hispana, como estaba planificado.

José de San Martín ya era el gobernador de la provincia argentina de Cuyo, con capital en Mendoza, ya estaba en comunicación con O’Higgins, envió al general Gregorio Las Heras hacia Chile, estaba en Santa Rosa de Los Andes con un reducido grupo de tropas argentinas, para apoyar a los patriotas chilenos, pero fue inútil ya venían desde el sur, desde Rancagua y desde Santiago los patriotas en busca del camino de la cordillera para salvar sus vidas de la represión que impondría el Brigadier y nuevo gobernador de Chile don Mariano Osorio y su terrible lugarteniente Vicente San Bruno, comandante del regimiento de los Talaveras de la Reina. Según el historiador Francisco Antonio Encina, “en dos años de lucha, la civilización chilena, había retrocedió medio siglo”

Era entonces alcalde de Los Andes, es decir, de Santa Rosa de Los Andes, don José Miguel de Villarroel el que vio alterada la paz y tranquilidad tradicional de la villa, llegan los primeros patriotas con fray Camilo Henríquez y luego muchos más, el alcalde debió recurrir a apoyar, alimentar, alojar a mucha gente, cosa que no estaba presupuestada en los gastos municipales, pero como se pudo se organizó todo, sin comprometerse mucho en la cuestión para no tener que seguir con la procesión hacia Mendoza. Agotados santiaguinos llegaron con lo puesto a Los Andes, descansaron lo mínimo para continuar la ruta al exilio, llegaron divididos los partidarios de O’Higgins y de Carrera en las peores circunstancias para el país.

El cinco de Octubre llegan, por separado Carrera y O’Higgins y con distintas intenciones para continuar la lucha por la Independencia. La idea de José Miguel Carrera era organizar la resistencia aquí en Santa Rosa de Los Andes o bien seguir al norte a La Serena, pero el general Las Heras prefirió el traslado a Mendoza y proteger al máximo la ruta de la Cordillera. Bernardo O’Higgins, completamente de acuerdo con Las Heras. Sabía O’Higgins que su amigo San Martín tenía un plan muy claro para lograr la independencia de América del Sur, preparando un Ejército argentino y chileno en Mendoza que con una estrategia muy bien pensada libraría primero a Chile y luego ir por mar a la Independencia del virreinato del Perú.

Entre el ocho y el doce de Octubre se completó el éxodo patriota hacia Argentina, Los Andes quedó entre brumas y neblinas, como todo Chile.

Es de mencionar la gran recepción que los vencedores de Rancagua tuvieron al llegar a Santiago, fueron recibidos con mucha alegría (cierta o falsa) la ciudad embanderada y con arcos florales y numerosos saraos a los soldados realistas.

Se acabó la Patria Vieja con ese desastre de Rancagua, ya estamos en la Reconquista y lo sobresaliente de este período fue la brutal represión efectuada por Vicente San Bruno contra cualquier familia o persona que pareciera tener alguna idea revolucionaria, pero todo esto actuó en contra y toda la gente que hasta entonces no participaba de las ideas de independencia, ahora si se convencieron, así aparece el más popular de los personajes de la Historia de Chile don Manuel Rodríguez que recorre la ruta de Los Andes a Mendoza varias veces, llevando información importante en una y otra dirección y preparando el terreno y las condiciones para la llegada a Chile del Ejército Libertador que se está preparando en Mendoza.

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