“Relación entre Chile y Bolivia”

“Relación entre Chile y Bolivia”

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De Francisco Encina.

(Parte del extracto de El Mercurio del 26 de agosto)

I Por: Jaime Lepe

En torno a las relaciones entre Chile y Bolivia, actualmente en tela de juicio, debido a los asuntos limítrofes que nuestros vecinos del altiplano siguen reclamando hasta hoy, a través de demandas presentadas ante la Haya, vale la pena saber que el historiador Francisco Antonio Encina, quien incluso se hizo merecedor del Premio Nacional de Literatura, hace 55 años, en 1963, publico el libro casi semiolvidado y que intitulara; “Las Relaciones entre Chile y Bolivia“.

En el libro, Encina se centra en los mismos puntos que hoy forman parte del litigio en el que se ve enfrentado nuestro país ante la Corte Internacional de Justicia, haciendo un repaso, uno a uno de los hechos que marcaron la relación hasta el año de la publicación del libro, 1963; entre estos, principalmente, los que podrían ser clave en el proceso en curso.

El aislamiento de Bolivia era resultado de su configuración geográfica, de las cordilleras y los desiertos, que le separan del pacifico, y del atlántico, y no de factores de orden histórico, explica sobre los acuerdos logrados en 1904. El, Además, se dedica a desmentir las pretensiones históricas de Bolivia relativas a que ese país “nació con acceso al mar”.

“En los numerosos mapas de los cosmógrafos coloniales, en los informes de los marinos y en las providencias de los virreyes, invariablemente, Chile Deslinda con Perú. No conocemos siquiera uno que le asigne límite norte con la audiencia de Charcas, que desde su erección quedó mediterráneo”.

Por otra parte ya en pleno período colonial, estando de igual forma Chile y Bolivia sometidos al dominio español, uno de los problemas enfrentados por estos y otros países vecinos al momento de su independencia, fue la definición de sus límites, debido a la falta de preocupación, de las autoridades peninsulares en tal sentido….

De ahí que el despoblado de Atacama que separaba a chile de la Audiencia de Charcas, hoy Bolivia, por espacio de largo tiempo, durante la época republicana esa parte del territorio, permaneció como tierra de nadie. Hasta que la compañía chilena, establecida en pleno desierto, comenzó a explotar el mineral del salitre, circunstancia de la que se valió el país vecino, a partir de entonces, para sacar partido de la situación, haciendo prevalecer títulos de dominio sin base alguna, cuestionados por chile y especialmente por Antonio Encina.

No conforme con ello y en firma arbitraria, se impone a las empresas, cobrando elevados tributos y cuyas diferencias económicas fueron una de las causas de la guerra entre Chile y la confederación Perú – Boliviana.

Volviendo a lo escrito por Encina, agrega: Lecuna (historiador Venezolano) máxima autoridad en la materia, “no he encontrado, en los archivos de Bolivia del Perú del Ecuador de Colombia y de Venezuela el decreto que asignaría a Bolivia soberanía sobre parte de la Costa de Pacifico”.

Polémico, como quiera que haya sido, Encina se caracterizó principalmente por sus condiciones literarias, lo que le valió obtener el premio nacional de literatura, además, de que sus opiniones tenían gran aceptación entre sus seguidores.

Prosiguiendo con el desarrollo de los hechos que desencadenaron la guerra del pacifico, al término de ella en que Chile venció al Perú y Bolivia, 20 años después, fue firmado el tratado de 1904, por el que la nación Boliviana renunciaba a sus pretensiones de acceso al mar; por su parte, comprometíase Chile, a conceder, a perpetuidad, amplio y libre derecho de tránsito comercial, un ferrocarril de Arica a la Paz y sin ceder soberanía, son franquicias de las que Bolivia no ha sabido sacar suficiente provecho, pese a ofrecer nuestro país toda clase de facilidades, a fin de favorecer sus sentidas aspiraciones y necesidades de carácter económico que le permitan comerciar con todas las naciones del mundo y del Pacifico. Por si fuera poco, recibe de Chile otros beneficios que se traducen en exenciones tributarias en los servicios portuarios y almacenaje gratuito, gozando por último, del privilegio de liberaciones arancelarias totales para sus exportaciones.

Pues, por todo esto y mucho más, Bolivia no puede ni debe sentirse enclaustrada dentro de su propio territorio; ni tampoco forzar a chile con obligaciones inexistentes, tales como, querer se le otorgue la posesión soberana de Antofagasta, Cobija, Tocopilla, Mejillones en el Litoral, sin tener según F. Encina ningún antecedente o asidero legal o jurídico.

Está el caso de Antofagasta, fundado y construido por chilenos, cobró vida rápidamente, por esfuerzo propio y que fue decisivo en el siglo XIX. También es preciso dejar constancia de que la presencia de chile en un lugar que, a su llegada, era descampado y precario, se produjo sin que hubiera ningún tipo de escaramuza. Tampoco, al momento de desembarcar, tiempo después; las fuerzas chilenas en Antofagasta; en ningún caso, con el manifiesto propósito de expansión o extender sus límites, Nada de eso.

El hecho capital que precipitó la guerra, tema considerado muy delicado y complejo, fue el Tratado secreto entre Perú y Bolivia de 1873 con el fin de prestarse mutua ayuda, acuerdo del cual suele hablarse muy poco.

Como conclusión, chile entero debiera generar conciencia de nuestros derechos, acorde con la propia mentalidad jurídica con que corresponde actuar en la hora actual, en la que nuestro país es víctima de una demanda injusta y perjudicial, y que es de esperar, tenga el resultado favorable para chile y, desde luego, deseado fervientemente por todos nuestros conciudadanos.

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