Por una responsable convivencia entre la minería y los glaciares

Por una responsable convivencia entre la minería y los glaciares

- en Columnistas
871

Por: Guillermo Basualto L.

(Primera Parte)

Por estos días han causado un gran impacto las premonitorias alarmas emitidas por el señor ministro de Minería don Baldo Prokurica, sobre el masivo desempleo en la minería, que ocasionaría el proyecto de ley con el que se busca proteger los glaciares.

El día 27, en el diario El Mercurio, el señor ministro de Minería “hizo un llamado a destacar la importancia de la industria minera en el progreso económico y tecnológico del país, asegurando que este sector es una de las palancas de desarrollo del actual gobierno”.

Comentario 1.- Concuerdo con el señor ministro de la importancia que representa para el país la industria minera y el progreso económico asociado que conlleva, pero sin que ello vaya en desmedro de la protección de los glaciares. Ambos constituyen un patrimonio nacional, cuya sustentabilidad deberá extenderse por décadas. Ello nos obliga, a abordan esta materia, con el mayor rigor técnico y científico posible.

A continuación agrega el señor ministro: “No se puede prohibir, como algunos quieren hacer, esta actividad. No puede ocurrir que cada día aparezca una idea nueva para oponerse a la minería. Cada vez que aparece un proyecto minero nos transformamos en una industria, para la oposición de proyectos, muy lucrativa que solo beneficia a unos pocos y que termina perjudicando a todos los chilenos, especialmente a las familias más modestas”.

Comentario 2.- Me cuento entre quienes sostenemos – sin pretensión alguna de lucro – que se pueden compatibilizar ambos objetivos. En mi opinión, de eso se trata este asunto: de ejecutar una minería con visión de futuro; salvaguardando lo económico, pero sin afectar el medioambiente. A este respecto postulo, a que nuestro Codelco está llamada a desempeñar un rol trascendental en la resolución de tema. Para ello, Codelco debiera completar, en la división Andina, la prueba industrial de Minería Continua, que en forma injustificada y sin fundamento técnico alguno suspendió y sin siquiera haberla iniciado, el año 2015.

1.- Minería a Cielo Abierto

Las autoridades de gobierno, conscientes de la gravedad que representaría la desaparición de los glaciares, en el corto y mediano plazo -la que provocaría una minería a Cielo Abierto a ultranza-, han acudido a la asesoría de calificados científicos en glaciología. La mayoría de los glaciólogos advierte el enorme riesgo que se corre de persistirse en un enfoque, meramente economicista, para abordar este importante tema. El aporte de los glaciólogos ha permitido dimensionar la enorme e irreversible magnitud del daño que se producirá de persistir – en el mediano plazo – en la explotación a Cielo Abierto de los depósitos enclavados en la cordillera.

La minería a Cielo Abierto se caracteriza, en lo económico, por ser un método muy rentable, particularmente, cuando se trata de depósitos minerales cercanos a la superficie. Ello, sin embargo, tiene un límite (ej. Chuquicamata). Este límite está determinado por la relación costo/beneficio.

Ese límite se determina comparando el VALOR PRESENTE, del costo de explotación a Cielo Abierto – creciente y marginal en el tiempo, a medida que se profundiza la explotación y aumenta la relación estéril/ mineral – con el costo de explotación, más el costo de capital necesarios para habilitar una mina subterránea.

En lo que respecta a la protección del medioambiente, las operaciones unitarias de la Minería a Cielo Abierto expulsan a la atmosfera, una importante cantidad de polvo, a consecuencias de:

a) Las tronaduras.- El 100% del mineral y el lastre (material estéril) se arrancan mediante tronaduras, las que levantan polvo y gases. El consumo de explosivos bordea los 260 gr/t de material arrancado.

b) El lastre que es necesario remover, en varias minas, llega a ser un 400% o más que el tonelaje del mineral. Ello con el consiguiente y enorme aporte a la generación de polvo y gases.

c) El manejo de materiales.- El carguío, el transporte, el vaciado del mineral y del lastre son fuentes permanentes de polvo. Ídem la trituración del mineral.

d) Movilidad del polvo.- En la cordillera el polvo viaja a grandes distancias, transportado por los siguientes agentes naturales:

i) El viento y

ii) La convección.- Durante la noche, las temperaturas bajan y la masa de aire desciende por las quebradas, arrastrando consigo el polvo en suspensión. En cambio, durante el día el aire, debido a las mayores temperaturas la masa de aire y el polvo que contiene, asciende a mayores alturas. Tal es así, que en el caso de Andina, durante décadas el polvo ascendió, desde los 3.700 m hasta los 4.400 m de altura (tal vez más) alcanzando hasta unos magníficos penitentes situados al este del anfiteatro del rajo SUR SUR, los cuales están hoy ennegrecidos por el polvo y en vías de desaparecer. El polvo que asciende hasta esas alturas, queda expuesto a que el viento lo traslade, horizontalmente, a grandes distancias y mucho más allá de los 6 km de radio de cercanía que se postula en la ley.

Otro ítem que contribuye a aumentar la huella de carbono en la Minería a Cielo Abierto, es el elevado consumo de combustibles. La minería a Cielo Abierto consume alrededor de 0,6 litros por cada tonelada de material arrancado. En cambio, con la Minería Subterránea Continua, este insumo será prácticamente nulo. (continuará)

Comenta en Facebook

Comentarios

Quizá te interese

Los riesgos del abuso en Fiestas Patrias

Si hay algo que caracteriza a los chilenos