Agosto: deseos y dichos

Agosto: deseos y dichos

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Por: Eugenio Astudillo Leal

Y se los llegó Agosto, el octavo mes de año, al que se le puso su nombre en honor al Emperador Romano Octavio Augusto, al mes que antes en Chile se le denominaba “El Mes de la Montaña” , mes en que en varios países del mundo; incluso el nuestro, también se le denomina como el “Mes del Corazón” por estar consagrado al cuidado de ese importante músculo, y que por último, también, tiene como gran misión y noble objetivo del mes, lo que es nada más y nada menos, que conseguir la aplicación de uno de los más importantes dichos chilenos, sobre todo para nosotros, los que somos de la tercera edad: “Pasar Agosto”, acción y esfuerzo que se hace cada vez más difícil, considerando la situación actual, en que estamos siendo afectado por el famoso virus covid-19.

Como desde ya podemos apreciar, este bendito mes será ahora más difícil de pasar que años anteriores, porque aún no todo está claro sobre cómo enfrentar en forma 100% exitosa esta desagradable pandemia, evitando más fallecimientos humanos, menos contagiados, menos secuelas para los sobreviviente; no solamente sanitarias sino que también económicas y sociales, que nos lleve a recuperar el camino que llevábamos hasta el año pasado en lo que se refiere a bienestar general, considerando en lo posible las correcciones necesarias que el pueblo demandó en Octubre, y todas las otras experiencias acaecida en los últimos meses, en que ha quedado en evidencia de que el país debe tomar determinaciones sustanciales para extinguir los grandes problemas actuales de convivencia política y de organización interna, a la altura de los tiempos que ahora corren, y al país que nos creemos.

A todos nos está quedando claro a través de los días que pasan, que el tema de la Araucanía debe tener la principal preocupación del Estado, una vez aislado favorablemente el tema del coronavirus. También es necesario aprovechar todas las experiencias aprendidas en la reorganización administrativas y tecnológicas que trajo; como nuevas formar de trabajar, la actual emergencia y sus restricciones; el teletrabajo, el uso de más y mejores soluciones tecnológicas para varias rutinas de control en todo ámbito de la administración pública y privada del país, en donde se pudo comprobar fehacientemente que con buena voluntad existían otras formas más rápidas, más seguras y oportunas de hacer las cosas; para el éxito de mejores objetivos y beneficios en la vida de la mayoría de los chilenos, acciones que ojalá también incluyan los necesarios cambios políticos y sociales, que urgentemente se deben realizar.

Por último, y en otro tema, qué lindo se vio el salón de honor del Congreso Nacional el día del mensaje presidencial. Algunos llegamos a pensar que había llegado el país que tanto soñamos para el futuro. ¿Para qué tantos políticos si con 50 parlamentarios bastan?, o quizás máximo 100 para la actividad legislativa del Congreso. Terminada la ceremonia nos quedó esa idea a varios, que mientras menos sean; pero de más calidad, tendremos un Poder Legislativo de mayor prestigio y respeto. Mis amigos con los que miramos el acto por TV, llegábamos a las conclusiones de que con 30 senadores y 70 diputados buenos y preparados, tendríamos un buen Congreso. La cuestión no es cantidad, sino que calidad, y como dice el dicho “De lo bueno poco”

Ojalá Agosto, aparte de pasarlo como mes, nos permita encaminar el rumbo a un país nuevamente estable y con menos caciques, en donde el objetivo sea solo uno: CHILE.

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