Un adiós inesperado

Un adiós inesperado

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Nos encontramos pocos días antes de que llegara la pandemia a nuestro país, era un día ajetreado en el centro de nuestra ciudad, conversamos de todo un poco, de cómo llevabas la nueva vida fuera del trabajo y de lo feliz que estabas con tu nieta, que paseabas en medio de la gente. Rosita Mora, la mujer más amable y querida por sus compañeros de trabajo en el Poder Judicial de Los Andes, también gozaba de gran aprecio entre los letrados de nuestro Valle de Aconcagua, siempre atendiendo con una sonrisa en sus labios, jamás una mala palabra, por el contrario, siempre dispuesta a solucionar los problemas que se le planteaban en su trabajo. Hoy ya no estás con nosotros, te extrañaremos al igual que tu querida familia, tus hijos y tus amados nietos, también tus amigos siempre te tendremos en nuestros corazones. Rosita querida: partiste como era tu vida, serena, con dignidad de quien supo vivir a pleno. Adiós querida amiga, tu ejemplo perdurará para siempre en los que fuimos tus amigos. Descansa en paz.

Sergio Montenegro, abogado.

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