Niñez invisible en pandemia

Niñez invisible en pandemia

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Ivonne Maldonado, Directora Carrera

de Psicología Universidad de Las Américas

Considerando los diferentes obstáculos y desafíos que las personas han enfrentado en pandemia, es necesario relevar lo que hasta el minuto no ha sido considerado importante o urgente, como es el caso de la salud mental de niños y jóvenes. Parece ser que una vez más ha prevalecido la mirada adulto céntrica, invisibilizando las reales problemáticas que aquejan a este segmento de la población.

Si bien el riesgo de enfermar gravemente por COVID-19 en este grupo etario es menor, existen otros factores de riesgo que atentan contra su desarrollo humano, como el confinamiento y la perdida de espacios de socialización, incidiendo en el desarrollo de habilidades sociales y, más grave aún, convirtiéndose en el escenario perfecto para gatillar trastornos ansiosos o depresivos, siendo el intento de suicidio una realidad que existe y que muestra una tragedia de la que hay que hacerse cargo.

Es necesario considerar algunas señales de alerta que se pueden expresar en irritabilidad, rabietas, conductas evitativas, tristeza, apatía, falta de concentración, disminución del rendimiento escolar, entre otros. Algo relevante a tener presente es que los cambios conductuales en los niños y niñas deben ser leídos como mensajes que comunican algo. Por ello, prestar atención, posibilita encontrar soluciones que muchas veces, implica la ayuda profesional.

Por otro lado, como las demandas en salud mental han aumentado, es importante tener presente que un gran número de niños no están recibiendo una atención oportuna por múltiples factores, entre ellos, falta de recursos económicos, ausencia de horas disponibles en servicios públicos o quizás no se ha identificado la necesidad de parte de los padres o madres, que no necesariamente refleja una conducta negligente, sino que puede deberse al desconocimiento.

La salud mental en este segmento de la población es primordial, sobre todo en el contexto sanitario actual, pues los niños no son el futuro, sino el presente, y es ahora cuando se deben implementar estrategias de promoción, prevención e intervención en este ámbito, poniendo en el centro sus necesidades, relevando sus voces, mensajes, gestos, conductas para que permitan avanzar hacia una sociedad que valora el bienestar infantil.

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