Revelan dramática situación que le tocó vivir al fallecido profesor Humberto Sanhueza

Revelan dramática situación que le tocó vivir al fallecido profesor Humberto Sanhueza

- en Los Andes
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Profesor Humberto Sanhueza.

El Colegio de Profesores Provincial Los Andes, hizo llegar a los docentes, la siguiente nota que, entre otras cosas, se refiere a la dramática situación que le tocó vivir al profesor Humberto Sanhueza, fallecido el fin de semana:

«La lamentable partida de nuestro amigo y exdirigente Humberto Sanhueza nos ha dejado muy conmovidos, especialmente por la sensación de indefensión, soledad e injusticia que tienen que vivir nuestros colegas jubilados. Humberto, luchador por las causas docentes, fue uno más que falleció esperando la reparación del Estado respecto de la deuda histórica y una justa consideración a casi 50 años dedicados a la docencia. Con una salud quebrantada, retirado del sistema público hace seis años y tras ser despedido de un establecimiento subvencionado donde el dueño le había prometido renovar sus horas, tuvo que recorrer los cuatro municipios de la provincia pidiendo que le asignaran unas horas de clases u otras que le permitieran sobrellevar su precaria situación económica, cuando pasaron los cinco años mínimos que la ley asigna desde su retiro para ejercer en el sector público: en tres de esos municipios, donde ejercen autoridades que fueron sus alumnos y en donde había personas que habían sido sus “amigos” cercanos incluso de su misma edad, porque ser mayor es un delito social para algunos, no hubo acogida para él, aduciendo “razones superiores”; lamentar su partida hoy no borra su actitud ni su indiferencia. Sólo en San Esteban consiguió un cupo por reemplazo de un colega que se encontraba con licencia médica.

Esto que no saldrá en la prensa lo sabemos todos nosotros, hace más dolorosa la situación y nos remece ante la indiferencia de un sistema basado solo en los criterios económico-productivistas.

Hago un llamado a nuestros colegas, incluidos los más jóvenes, a no olvidarse de los demás, en especial de nuestros mayores que fueron también nuestros formadores. Ser profesor no puede ser, NO PUEDE SER jamás una labor basada en el individualismo ni en la competencia. Es una tarea social esencial basada en la colaboración y una ética solidaria que debe expresarse también en denunciar y luchar por cambiar un sistema social y educacional mercantilista expresado, entre tantas otras dimensiones, en pruebas estandarizadas, evaluaciones docentes que cuestionan el título profesional, asociando carrera a incentivos económicos individualistas y competitivos. Un sistema de pensiones que solo asegura miseria, porque a la capitalización “individual(ista)” solo le sirven los trabajadores callados y luego muertos. Nada será mágico ni instantáneo, pero todo este sistema está basado en una Constitución antidemocrática que legaliza y naturaliza todos estos abusos. Cambiarla por medio de un mecanismo realmente democrático como una asamblea constituyente y no otro que solo logrará cambios superficiales es una tarea imperativa que no podemos olvidar y que debemos asumir al asegurarse las condiciones de vida cuando esto pase.

Mientras tanto y en lo interno, estar atentos a las informaciones respecto de la suspensión de la evaluación docente y a una necesaria pausa en el vértigo de guías, evidencias y retroalimentaciones, porque, sobre todo, debemos cuidar nuestra salud física y psicológica, cómo también la de nuestros estudiantes. ¿Acaso creemos que el mejoramiento económico al que me promete acceder una evaluación “exitosa” puede pasar por encima de la situación de riesgo vital en la que nos encontramos y por encima de la dignidad? Sin abominar de la tecnología, ¿acaso creo que solo transmitir una “clase” por alguna plataforma virtual me hace mejor docente ante estudiantes fantasmas en su mayoría y ante quienes no tienen posibilidades de conexión? ¿Eso no aumenta la inequidad? ¿Acaso creo que debo preocuparme más de en qué multifondo pongo mis cotizaciones que por la justicia de ese sistema?

Hoy, cuando una pandemia que cobra vidas nos obliga a repensar nuestros modos de hacer y de vivir, incluyamos en esta revisión a nuestras familias y colegas y luchemos por cambios auténticos y transformadores que nos hagan realmente más humanos. Así estaremos honrando nuestra profesión y a todos quienes han luchado, como Humberto Sanhueza Leiva, por nuestras demandas y nuestra dignidad.

Fraternales saludos».

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